Fiesta geográfica

Mi amigo tiene una gran fascinación por la geografía, pero jamás pensé que llegaría al punto de organizar una fiesta de disfraces… de países. Así es, cada invitado tendría que vestirse de un país. Tuve mis dudas de la factibilidad de tal evento, pero hubo una gran coordinación para que todos escogieran países distintos. Y se hizo la fiesta.

Llegué temprano para ver cómo iban evolucionando las cosas.

La zona sudamericana estaba un poco aburrida. Chile y Perú estaban enfrascados en una disputa sobre un vaso de pisco y Bolivia desde que llegó no dejaba de mirar el agua de la piscina con nostalgia.

Argentina parecía empeñado en demostrar que su vaso era el mejor vaso del mundo y Brasil, como siempre, estaba dando puro jugo. Uruguay parecía enojada luego de que confundieran su disfraz con el de Argentina numerosas veces.

Colombia era la encargada de la música y tocaba solo a artistas colombianos, lo que no le cayó bien a Sudáfrica.

Al poco tiempo llegó Irlanda como ya nos tiene acostumbrados, totalmente ebrio. Parecía muy feliz cantando algo sobre un duende verde y fumaba lo que parecían ser tréboles. Por el contrario, Gran Bretaña, Francia y Alemania se miraban con desconfianza desde lados opuestos del comedor.

España lucía un maravilloso disfraz. Era de verdad increíble, se había tomado el trabajo de hacer cada comunidad autónoma de forma distinta.

Pronto también llegaron los gemelos que son iguales, Irak e Irán; y los que no se parecen en nada, Austria y Australia.

Como siempre China estaba en una esquina diciendo algo que nadie podía entender. Eso hasta que la amable Corea del Sur nos tradujo lo que quería decir: Podía conseguirnos cerveza a mitad de precio.

Canadá se mostró precavida y preguntó si la cerveza la hacían menores de edad en condiciones precarias. Estados Unidos, con su acostumbrada paciencia, la dejó inconsciente con un combo y todos fuimos felices a conseguir cerveza barata (menos Irlanda que hablaba con una planta).

2 horas después las cosas habían cambiado bastante. A Irlanda se lo habían llevado al hospital por intoxicación etílica, pero ya había vuelto y ahora se dedicaba a perseguir duendes imaginarios.

Bolivia se negaba a salir de la piscina y murmuraba algo sobre surfear en su llama. Perú y Chile habían terminado su disputa sobre el origen del pisco, y ahora discutían sobre quién se lo tomaba.

Uruguay y Brasil habían “solucionado” el problema de Argentina, metiéndolo en el baño para que se entretuviera con su reflejo.

Sudáfrica ya no aguantó más y le decía a Colombia que se metiera el Waka-Waka por donde le cupiera.

Los europeos también se veían cambiados. Alemania, Francia y Gran Bretaña no paraban de contar bromas (que nadie más entendía) y hablaban sobre la buena idea que sería unir los 3 países en 1 que se llamara Borrachos Unidos.

Lamentablemente el bonito disfraz de España no aguantó más y se empezaba a caer a pedazos. No paraba de preguntar “Ehhhh, chicos ¿Alguien ha visto a Los Países Vascos por ahí?”

Fue una noche muy entretenida… eso hasta que llamaron a la policía. Nunca más invitamos a Canadá.

Le dije a mi amigo que en verdad me sorprendió lo bien que salió esto de los países, pero que nunca más volvería a ser Islas Salomón.

Via | Francesc Josep

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