Suicidio
Junto al cadáver de un suicida se encontró una carta explicatoria diciendo:
“No se culpe a nadie de mi muerte. Me quito la vida porque dos días más que viviese sería mucho martirio:
Tuve la desgracia de casarme con una viuda. Esta tenía una hija. De haberlo sabido, nunca me hubiera casado con ella.
Mi padre, para mayor desgracia, era viudo y se enamoró y se casó con la hija de mi mujer. De manera que mi mujer era suegra de su suegro. Mi hijastra se convirtió en mi madrastra y mi padre al mismo tiempo ¡¡¡era mi yerno!!!
Al poco tiempo, mi madrastra trajo al mundo una niña que era mi hermana, y a la vez era nieta de mi mujer, de manera que yo era abuelo de mi hermana!
Después, mi mujer trajo al mundo un niño que, como era hermano de mi madrastra, era cuñado de mi padre, nieto de su hermana ¡¡¡y mi tío!!!
Mi mujer era nuera de su hija, yo soy en cambio padrastro de mi madrastra, y mi padre y su mujer son mis hijastros, mi hijo es mi bisnieto y tío de su tía. Además, ¡¡¡yo soy mi propio abuelo!!!
ME DESPIDO DE ESTE MUNDO, PORQUE NO SE QUIÉN CARAJO SOY”
Lápidas
Simplemente geniales estas lápidas
pueden encontrar más en Nimias Cosas
Jorobado
Juan, el jorobado, venía caminando por el campo. De pronto hay una explosión y aparece el Diablo en persona, y le dice al jorobado:
-¡Tú! ¿Qué llevas en la espalda?
-Yo, yo… una joroba.
-Pues, SHAZAM! Ya no la tienes.
Y con un movimiento de manos le saca la joroba.
Al día siguiente Juan se encuentra con su amigo Pepe, que es rengo.
-Pepe, tienes que creerme. El tipo dijo SHAZAM! y me sacó la joroba.
-Buenísimo! Entonces voy a ir yo, a ver si me quita la cojera.
Y allá va el rengo, al mismo lugar del campo. De pronto escucha la explosión, y aparece Lucifer:
-¡Tú! ¿Qué llevas en la espalda?
-Yo… ¿En la espalda?… Nada.
-Pues, SHAZAM! Ahora tienes una joroba.
Accidente
José lloraba junto a la carretera. Habían destrozado su coche. Lo vió un amigo que pasaba y se detuvo a preguntarle:
-José, ¿Qué te pasa?
-Estaba aparcado junto a la carretera cuando otro coche me dió un terrible topetazo desde atrás. Mira en la zanja.
-¡Como quedó! Pero bueno, no pasa nada, te comprás otro y ya está.
-No, mira dentro del coche…
-¡Pobre mujer, está muerta! Bueno, pero tampoco se acabó el mundo, te buscás otra rubia y ya está ¡no pasó nada!
-¿Ah, si? Mira dentro de su boca…
Wall Street
Lunes negro en la Bolsa, suena el teléfono en una oficina de Wall Street.
-¿Puedo hablar con el señor Spencer, mi corredor de bolsa, por favor?
-Lo lamento, pero el señor Spencer ha fallecido. ¿Puedo ponerlo en contacto con otra persona para que le ayude?
-No, gracias.
Cuelga. Al cabo de diez minutos vuelve a llamar.
-¿Puedo hablar con el señor Spencer, mi corredor de bolsa, por favor?
-No, ya le dije antes que ha muerto. ¿Puedo ayudarlo en otra cosa?
-No, gracias.
Cuelga. Quince minutos mas tarde:
-¿Puedo hablar con el señor Spencer, mi corredor de bolsa, por favor?
-Bueno, ¡ya está bien, señor! ¿Qué piensa, que lo estoy inventando? El señor Spencer se ha suicidado esta mañana. ¡Ya no está aquí! Usted no puede hablar con él, es imposible. ¿Por qué insiste si ya le dije que ha muerto?
-¡Es que me encanta oirlo!














