Caballo Verde

18 March, 2009 · Archivado en Chistes de Animales · Comenta 

Un flaco, Juan, estaba extremadamente enamorado de una minita. Estaba perdidamente enamorado, cada vez que la veía se quedaba sin palabras, sus ojos no podían dejar de seguirla… Estaba muy enamorado, y quería hacerle el amor.

El problema es que Juan era muy tímido. No se atrevía a acercarse a la mujer a hablarle, y si lo hacía, no sabía que decirle, por lo que siempre estaba pensando alguna forma de encararla.

En esas cavilaciones estaba cuando se encontró con su amigo José. José era un Don Juan de aquellos, podía encarar a cualquier mina, que en 15 minutos le hacía creer que la luna era de queso, y que tenía un pedazo en la heladera.

Entonces, Juan le pidió ayuda a su amigo algún consejo para poder hablar con su chica. A lo que el encarador le responde:

-Mirá, vos agarrá y pintá un caballo de verde. Cuando la veas pasar, largalo para que ella lo vea. Seguro que se va a sorprender y a decir: “¡Un caballo verde!”; entonces vos agarrás y le retrucás:

“Si, es verde. Verde como las praderas que dan de comer a nuestros animales, y nos dan la vida. Verde como el mar profundo, donde viven los peces. Verde como la esmeralda. Verde como la esperanza, que hace avanzar al mundo. Verde como tus ojos, profundos y hermosos”.

Y a todo esto la tenés muerta.

Entonces va Juan, de lo mas contento y se pone a pintar un caballo de verde, mientras pensaba en todas las hermosas palabras que habría de decirle.

La gente al pasar se asombraba y decía: “Oh, un caballo verde!, pero a él no le importaba, sólo esperaba que pase su princesa…

Y cuando al fín ella pasa por enfrente, larga el caballo, y la muchacha exclama: ¡Que increíble, un caballo verde!

Y Juan, ansioso, le responde: Si, es verde. ¿Querés coger?

Caballo Muerto

15 March, 2009 · Archivado en Chistes de Animales · Comenta 

Manolo va a comprar un caballo. Pide:

-Por favor, mátelo.

-Perdón, ¿Cómo dice?

-Mátelo.

Como el cliente siempre tiene la razón, lo matan de un tiro.

-Entréguelo a mi casa mañana por la mañana.

-Muy bien, lo entregaremos.

-Cuando lleguen a casa, quiero que lo suban al primero piso, quiero que lo lleven al baño y lo sienten en el inodoro.

-¿Quiere que sentemos al caballo muerto en el inodoro de su casa?

-Efectivamente.

-Disculpe que pregunte, pero todo esto es muy raro.

-No, es sencillísimo. Mi suegra es una mujer que todo lo sabe. A cualquier cosa que yo le diga, ella me contesta: “Ya lo sé, ya lo sé”. Ella va a venir mañana a casa. Cuando entre en el baño va a gritar: “¡Hay un caballo muerto sentado en el inodoro!” y, por primera vez, yo voy a poder decirle: “Ya lo se, ya lo se”.