Un pájaro

20 April, 2010 · Archivado en Chistes religiosos · Comenta 

Un cura aficionado a la ornitología tenía doce pájaros.
Todos los días los soltaba para que volaran y éstos siempre regresaban a sus jaulas.
Pero un día sólo regresaron once, así que el sacerdote en la misa del domingo preguntó:
-¿Quién tiene un pájaro?
Todos los hombres se levantaron.
-No me expliqué bien… ¿Quién ha visto un pájaro?
Todas las mujeres se levantaron.
-¡No, no! …Lo que quiero decir es: ¿Quién ha visto mi pájaro?
Todas las monjas se levantaron.

Sigue riendo con nuestros chistes malos

Cura…

25 April, 2009 · Archivado en Chistes religiosos · Comenta 

Primer acto: Un cura se tropieza con una piedra.
Segundo  acto: El mismo cura se tropieza con la misma piedra.
Tercer  acto: El mismo cura se tropieza con la misma piedra.

¿Como se llama la obra?

¡Reverendo pelotudo!

La ninfómana y el cura

20 April, 2009 · Archivado en Chistes religiosos · Comenta 

Una ninfómana en plena crisis deambula por la calle. De golpe le entran unas ganas terribles, tiene que follar sin falta. Llama a todas las puertas pero no encuentra a nadie. Entonces ve una iglesia y entra. No hay nadie excepto el cura que le dice:
-¿Qué desea hija mía?
-Te deseo a ti, tómame.
-¿Perdone? -dice el padre.
-¡¡¡Tómame, fóllame, no puedo más!!!
-¡Pero hija, estás en la casa de Dios!
-¡No me importa, quiero que me folles ya!
-¡Pero no puedo! ¡¡Soy un cura!!

La chica se desnuda y se estira sobre el altar. Tiene un cuerpo imponente, y el cura no sabe qué hacer, no puede más, le entran los calores, se gira hacia la cruz y le pregunta a Jesucristo:

-Señor, ¿qué hago?
Y Jesús le responde:
-¡¡¡¡¡Desclávame cabrón, desclávame!!!!!

El cura y la llave del Paraíso

22 March, 2009 · Archivado en Chistes religiosos · Comenta 

Era la hora del baño de los sábados del padre Juan. La joven hermana Magdalena había preparado las toallas y el agua para el baño, tal como la vieja sor María le había indicado.
La hermana Magdalena había sido instruida para no mirar la desnudez del padre Juan, y si ella podía lo ayudaba en todo lo que fuere pedido y orara.
En la mañana siguiente la vieja sor María le pregunto a la hermana Magdalena como había sido el baño del sábado.

-¡Oh hermana! - Le dijo la joven monja en forma entusiasta- ¡He sido salvada!

-¿Y como sucedió tan magno evento? -preguntó la anciana.

-Bien, cuando el padre Juan estaba metido en la tina, me pidió que lo lavase. Mientras lo estaba lavando, guío mi mano hacia abajo, entre sus piernas, mientras me decía que, ahí, el Señor guardaba la llave del Cielo.

-¡Lo sabia! -dijo la vieja ácidamente.

La hermana Magdalena continúa el relato…

-El padre Juan dijo que si la llave del Cielo coincidía con mi cerradura los portales del paraíso se abrirían para mi y tendría asegurada la salvación y la paz eterna. Y el padre Juan guío su llave del cielo a mi cerradura.

- Es un hecho -dijo la vieja sor aun mas ácidamente.

- Al principio dolía terriblemente, pero el padre Juan me dijo que el camino a la salvación es, a menudo, doloroso y que la gloria de Dios pronto llenaría mi corazón de éxtasis. Y así fue y me sentía tan bien siendo salvada.

-¡Ese viejo diablo! -dijo la vieja monja-. A mi me dijo que era la trompeta del Arcángel Gabriel y se la vengo soplando desde hace 40 años.