Multa a la cordobeza
Este chiste me lo manda Ana Laura. Lo copio textual, porque si.
Viene un negro por la ruta 38, entre Cosquín y La Falda, en su 2CV, hecho bolsa!, a fondo!, como a 20 amperes.
Lo para un control de ruta de la Gendarmería; se acerca el Gendarme (oriundo de Buenos Aires) y lo saluda, antes que pueda decir nada, el Negro le dice:
- Te caaagué hermano, tengoo tooodo!, ¡carné de condutor, célulaa verde, seeguro, inpesión teenica, todo al día!
- Señor, buenas tardes, éste no es un control de documentación. Estamos haciendo una prueba de ‘conocimientos viales’ y si Ud. no responde correctamente a dos preguntas, le haremos una boleta.
- Bueno…, preguuntami nomá….
- Si Ud. viene por esta ruta de noche y ve dos luces de frente, ¿qué es?
- Faciilonga macho, ¡è un auto o un camión!
- Sí, pero Ud. debe ser más específico, ¿qué marca?, ¿Ford?, ¿Chevrolet?, ¿Scania?….
- Qui si io!?, ¡está oocuro!, ete…, ¡no lo puedo contaatar!
- Muy bien, primera pregunta mal contestada, vamos a la segunda….
- Si Ud. viene por la misma ruta de noche y ve una luz de frente,
¿qué es?
- ¡Y… una moto, o un auto tuerto…!
- Sí, pero Ud. debe ser más específico, ¿qué marca?, Honda, Gilera, Kawasaki…..
- Macho, ¡¿como vuà io saaber si età oocuro?!
- Muy bien, falló la prueba, dice el Gendarme y comienza a hacerle la multa.
El Negro le dice:
- Che Hermano, ¿te puedo hacè iò una preegunta a vo?
- – Sí, como no.
- – Si vò vai pasando por el puente La Hera, ¿vite?, al lado del parqueecito, y vò vè una maamasa tetona, fiera pero toda pintarraajeada, con una blusa supereeecotada coloorada, una minifalda también coloorada y cooortita, zapatos coloorado, revooleando una cartera también coloorada… ¿qué é?
- Obviamente una Puta, dice el Gendarme sin ni siquiera levantar la vista.
- ¡Sí macho, pero tenì que sè má específico!, ¿e tu mamá?, ¿tu hermana?, ¿tu esposa?, ¿tu hija?…
El chofer del Papa
El Papa tenía que llegar rápidamente a Mónaco. Subió a su limusina y le ordenó al chofer que lo llevara a toda velocidad.
Pero la lentitud del conductor era exasperante, así que el Papa le ordenó:
-Pásate para atrás, que manejaré yo.
El Papa aceleró a 210 kilómetros por hora. Lo detuvo una patrulla.
-¿Qué pasa? ¿Van a un incendio ustedes?
El Papa bajó la ventanilla. Al verlo, el policía se puso blanco.
-¡Sigan, sigan!
Su compañero, que estaba alejado, le preguntó:
-¿Por qué los dejaste ir? ¡Venían a mas de 200 kilómetros por hora!
-Es que el dueño de esa limusina era importante, muy importante, importantísimo…
-¿Quién era?
-No tengo idea, pero ¡Su chofer era el Papa!








